Hay fiestas que pueden matar y otras que matan. Hoy sigue viva Sofi

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Aunque no suelo ver las noticias, ayer vi un adelanto sobre una persona muerta por disparo la noche de San Juan. Anoche, mi perrita Sofi, debido a la cantidad de cohetes que tiraron después de la procesión de San Juan, pudo morir ahogada en una tinaja que tengo en la casa donde vivo y que, a pesar de tener una uralita encima, la tiró  y cayó dentro.

Gracias a la alarma de un vecino que pudo avisar a mi cuñado, pues causalmente estuve un ratito fuera para no estar presente en el pueblo con la dichosa procesión adorando a un icono de madera (como si de Sodoma y Gomorra se tratase), entre otras cosas, fue y, con mucho trabajo, pudo sacarla toda empapada y asustada.

Cuando llegué estaba toda la casa (que fregué al mediodía) manchada de patitas de perra, éstas de la grande. La tabla de aglomerado que puse en la parte baja de la puerta que da para el huerto, estaba comida por las patitas de Sofi en una esquina. Esta mañana he visto que había sangre y caca. Su estado de ansiedad fue mayúsculo, no sabía dónde iba a meterse y gracias a Dios, hoy sigue viva.

“A lo que te resistes, persiste”, dijo Carl Jung. Pues bien, el que suscribe, por la mañana escribe un post sobre las hogueras y, por la tarde me invitan a ir a una en Alicante. Yo en principio acepté, creí que en realidad íbamos a pasear por el puerto tranquilamente, pero no, “nos comimos” una enterita. Ver cómo quemaba una escultura que emanaba humo negro (por lo visto está permitida la contaminación estos días), y por muy poco quema unos cables, tuvieron los bomberos que echar agua para achicar el fuego. A mi alrededor habían miles de personas. Al lado mío hubo una mujer con sus hijos, el mayor de unos 9 años se quejaba de que se asfixiaba con tanta gente, le faltaba la respiración. Colas kilométricas en hamburgueserías donde en la “cabeza de león” (USA) están siendo señaladas por ser las causantes de tanta diabetes y sobrepeso, mientras que en la “cola de león” (España) siguen de moda. Menos mal que la profecía de Isaías se cumplirá en su momento y el león pacerá tranquilamente.

Entramos a un restaurante donde por causalidad hubo una mujer que se puso nerviosa porque tardaban en ponerle los bocadillos, le imprimí toda la calma que me fue posible. Cuando se los sirvieron se les cayó. Hablé con quien los recogió y el hermano pidió otros y se los dieron gratuitamente, a lo que ella no daba crédito, pues se iba con hambre y habiéndolos pagado. Le hablé de los ángeles, al igual que mi amigo y se fue con el estómago algo lleno a pasear con unos amigos que al parecer le esperaban en otro sitio.

Está claro que las fiestas donde rueda el alcohol, las drogas, el tabaco, la música estridente, etc.; la vibración es muy baja y, claro está, las consecuencias que esto conlleva son, normalmente trágicas.

Le dije a un amigo-hermano hace poco que referente a Jesús como Dios en la tierra, la Biblia, etc., que para mí lo importante es amar y perdonar. Sobra tooooodas las religiones, iconos y biblias. Si están, bien y si no están, también. Sobra la pólvora en las fiestas, pues son la antesala de las guerras, donde también sobra. Sobran las campanas dando las diez y las once, como decía en su canción Joaquín Sabina. Dejémonos de hacer tanto ruido y contaminar el cielo. Dejémonos de poner nerviosos a los animales que con tanto estruendo se vuelven locos y fuera de sí hasta el punto de poder morir en el intento.

Esta mañana, en mi diálogo previo a este post, he visto al homo erectus (aunque algunos no vayan erguidos debido a su joroba de problemas transgeneracionales, kármicos o acarreados a lo largo de esta vida), que no sapiens, comerse un cerdito con sus ojitos cerrados, en una lujosa bandeja. He visto personas salir a un campo de fútbol donde ayer precisamente, mientras esperaba en un sitio a mis amigos, empezaba un partido de fútbol y pensé “mira, van a salir como en el Coliseum”; pues bien, el que narraba dijo “van a salir al Coliseum…”, está claro que sobra la competiciones.

“Si quieres que cambie en mundo, cambia tú”. A este respecto yo digo:

  • Que no estaré en eventos donde la pólvora y demás ingredientes de baja vibración sean parte del mismo.
  • Que no entraré a restaurantes donde la crueldad animal se lleva a su estado más álgido.
  • Que sí estaré en eventos donde la meditación, el amor (que no el querer para ver si ligo en el mismo) y la paz estén presentes como el aire que respiramos.
  • Que sí entraré a lugares donde el respeto por los animales sea su lema, así como velar por un planeta más sostenible.

Y tú ¿qué vas a hacer al respecto para cambiar tu mundo, el mundo?

Feliz día hermanos. Muchas bendiciones para todos. PAZ, PAZ, PAZ. Gracias, gracias, gracias.

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