¿Qué tienen en común los juegos de La Oca, el Parchís y la Vida?

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La semana pasada, jugando a la Oca con mi hija y unos sobrinitos, al llegar a la casilla 58 uno de ellos (la muerte), dijo “Oh! Volver a empezar”, a lo que le contesté, “como la vida misma”. Hoy me he levantado con el mensaje de nuevo y he decidido escribir sobre las similitudes de estos tres juegos: La Oca, el Parchís y la Vida.Voy a hablar primero del  juego de la Oca. Empiezas (naces); en la casilla 6 tienes un puente (siempre tenemos personas que nos unen, lazos familiares o de amistad que nos ayudan a avanzar un poco más rápido en la vida); en la nueve tenemos la Oca (reiterados momentos de “suerte”, causalidades, que nos hacen evolucionar en nuestro camino); tenemos la posada (obligación de descansar), el laberinto (de la vida), la cárcel (bien en el sentido literal o metafórico); de dado a dado (supercausalidad de la vida que nos impulsa enormemente, un gran avance); y por último “la muerte” ( te toca volver a empezar, como la vida misma).

En el juego del Parchís, sales con 2, 3 ó 4 fichas normalmente, según se pacte antes de jugar (podemos venir a esta dimensión en diferentes cuerpos “simultáneamente” o bien en diferentes dimensiones, también simultáneas, tipo Matrioska); hay salida inicial (nacimiento), seguida del resto de fichas (vidas); te pueden matar o puedes matar e ir más rápido (sin comentarios); acaba el primero quien coloca sus fichas al centro del tablero (muerte).

Además de lo que ya he expuesto entre paréntesis con respecto al juego de la vida, he de añadir que:

  • En cuanto a la Oca, hay veces que su avance implica un retroceso. Al principio puede que sea competitivo y te ayude a ganar, pero cuando vuelves a empezar y pierdes, llega un momento que pedirás perdón por el retroceso de tu compañero e incluso te alegrarás de su avance también. Cuando terminas, en vez de deprimirte si has perdido o ganado, mira el lado positivo y ten en cuenta que puedes jugar de nuevo pues tienes dado (el alma que trabaja con un destino que no conocemos), la ficha (nuestro cuerpo) y el tablero (el planeta Tierra). Alégrate.
  • En el Parchís puedes matar y avanzar, pero llega un momento en el que pierdes las ganas de ello, pues ves que si dejas al Universo que actúe, junto con que es realmente falso ese avance, te das cuenta de que puedes llegar al final y con una conciencia tranquila. Puede que te maten una y otra vez, pero siempre tendrás tu dado, tus fichas y tu tablero. Además, con tu ejemplo, el resto perderán el interés por eliminarte y simplemente disfrutarán el momento contigo, con independencia de quién esté primero. EL UNIVERSO SE EQUILIBRA SOLO.
  • En los tres juegos podemos observar que no por mucho correr llegamos antes a nuestra meta. Y si lo hacemos así, luego nos toca reflexionar a costa de qué ha sido ese “triunfo”. Si ha sido a costa de los demás, es muy probable que la energía del Universo, al equilibrarse, nos haga pasar lo que nosotros hemos hecho anteriormente a nuestros compañeros de juego.

Sigamos jugando y divirtiéndonos en cada momento, sin esperar nada a cambio, simplemente disfrutando del presente y de nuestros compañeros-as de juego.

Feliz día.

 

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