Edgar Cayce decía…

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En el post anterior hablé poco sobre “pasado, presente y futuro”. Preferí que vieseis el vídeo primero para, así, tener un concepto más amplio sobre sus comentarios y sentimientos sobre la vida. He dicho en más de una ocasión que el presente es el mejor regalo y lo único que existe. Lo habréis leído y oído. Pues bien, es una forma de anclarlo a nuestra vida en esta Tierra. El futuro existe, podemos saberlo, pero también tenemos un libre albedrío (pequeño, afortunadamente) para modificarlo. Todo está escrito.De ahí que los profetas, psíquicos, videntes de buen corazón, han manifestado sus canalizaciones para un mundo mejor. Si te dicen que vas a divorciarte, es muy probable que así sea, no pasa nada, pero si eliminas tu ansias de poder, de tener razón y abogas por el amor, la humildad y el perdón, es posible que sigas con tu relación. Eso sí, si en tu “guión de vida” está escrito con mayúsculas que te divorcias, por más que te empeñes, te divorcias; y así sucesivamente.

Todo forma parte de una plan divino que no conocemos y que sí hablamos mucho, por eso mi invitación a que sigamos amando y lo demás, como dijo el Maestro Jesús, se nos dará por añadidura.

Cayce decía que el cuerpo en el que nos hallamos en este momento es una estructura de energía que responde positiva o negativamente a otras energías (estamos todos conectados); que lo átomos y las células que forma el cuerpo son pura energía y poseen una conciencia propia. Se afanaba por convencernos de que la mente crea la salud o las enfermedades que forman parte de nuestra experiencia en esta vida. Su concepto de vida comprendía múltiples encarnaciones en la tierra para todos nosotros.

A través de sus lecturas, Cayce nos dice que la oración y la meditación constituyen una parte integrante de nuestra relación con lo Divino y, al mismo tiempo, forman parte del proceso de curación. La vida, decía, constituye un viaje a través de la tierra, siempre con un propósito, y con un destino que significa que debemos aprender a conocernos y ser nosotros mismos a la vez que formamos parte de Dios.

La idea de amar a otros, de mostrarnos siempre bondadosos, amables, tolerantes y comprensivos en nuestras relaciones con los demás se convirtió no sólo en algo que Cayce enseñaba en la escuela dominical, y en los conceptos que trataba de aplicar a su propia vida, sino en parte integrante del plan sugerido en sus lecturas para curar el cuerpo.

Los dos párrafos anteriores están sacados del libro “Edgar Cayce: Profecías y Remedios”, escrito por William A. McGarey. Libro que cuelgo aquí, pues está descatalogado y es posible que os interese leer.

Dios nos bendice a todos por ser parte de Él. Gracias.

Cayce Edgar – Profecias Y Remedios

 

 

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