¿Paráis para echarle carburante al coche?

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Ayer, hablando con un madre que tiene la suerte de tener un trabajo hoy en día, me comentó su día a día. Trabajo, hijos, cocina cena y comida para día siguiente… Está claro que hay estrés y demasiado peso a sus espaldas. A veces los dolores de espalda vienen de “cargarlos” demasiado. Si le hubiera preguntado por si tenía tiempo para meditar, para leer, para jugar, me hubiera dicho que no, con esa agenda. Hay una frase que me dijo una amiga psicóloga impartiendo ésta un curso de gestión del tiempo, hace años, que “si el negocio no te da tiempo para el ocio, te lo da la enfermedad”. No es suya la frase pero me vino bien, aunque no la apliqué en su momento. Se puede extrapolar al trabajo también, está claro.

A esta mujer le preguntaría. Imagínate que te ingresan quince días por cualquier percance que hayas tenido con tu cuerpo ¿Comerían y cenarían tu marido e hijos esos días? ¿Cómo se organizarían para no morir por inanición?

Este caso lejos de ensañarme con ella, es un tema común en muchas personas. Está claro que cenarían, comerían, irían vestidos al colegio, trabajo. Compartirían tareas que hoy quizás no existan en cada uno de ellos. Nadie, nadie somos imprescindibles en esta vida. Muchas veces cargamos con más responsabilidades de las que podemos ¿Por qué? Puede ser porque desconfiamos de los demás sobre si van a hacer las cosas igual que nosotros o porque así controlamos mejor la situación. Puede haber otra posibilidad, servilismo total a quien te rodea. En cualquiera de los casos es cuestión de prioridades pues hasta Sri Ma Anandamayi (una Madre en la India), tuvo tiempo para sus oraciones y sus meditaciones.

¿Es posible que tengáis miedo a parar? Pues quizás, meditando, os encontréis con una persona que no os gusta, con quienes tenéis grandes percances, vuestro “yo interno”, vuestro “Pepito grillo”. Por eso hay personas que la música la tienen a toda pastilla ¿Están sordas? No, simplemente quieren acallar el ruido que llevan en su cabeza. Acallar, que no quitar.

Si no paráis a echarle combustible al coche, pararéis obligatoriamente, con sus posibles efectos secundarios. Si no paráis para estar unos minutos en paz, pararéis obligatoriamente, con sus efectos secundarios.

Después de leer esto ¿Creéis que tenéis tiempo para PARAR (aunque nadie para, todo se mueve)? Sí. Pues me alegro, pues estáis siguiendo vuestro camino evolutivo. Estáis camino de la libertad verdadera. Os estáis apartando de la sociedad dentro de sus limitaciones.

Gracias una vez más por existir y leer estos post. Quien quiera hacer comentarios, serán bien recibidos. Dios os bendice.

Os invito a escuchar esta hermosa canción de Enya “Flora’s secret” y a que dancéis con los ojos cerrados dejando moverse el cuerpo como le venga en gana. Va subtitulada en inglés para quien estudia inglés. Os amo.

 

http://www.youtube.com/watch?v=gFYv2uopwkY

 

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